Hola, soy Edu, feliz Navidad
Vamos a ver, como empiezo yo esta historieta...
Pues resulta que lo de que el niño del anuncio se llamase Edu, y no Paco, Tito, Luis o Rigoberto tiene algo que ver conmigo...
Corría el año 1999. Yo trabajaba para una empresa llamada AMS (American Management Systems) que construía los sistemas informáticos para el lanzamiento de Airtel (que más tarde se llamó Vodafone España). Airtel fue todo un hito ya que se trataba del primer caso en el que se permitía la competencia en el mercado de las telecomunicaciones. Y poner en marcha ese operador de telefonía móvil fue una aventura extraordinaria para todas las personas que tuvimos la suerte de participar en ella.
Concretamente, yo trabajaba en un área que se llamaba "bill printing", es decir, impresión de facturas. ¿Por qué existía esta función específicamente? Primero hay que entender (o recordar) que una factura en los 90 era algo como esto. ¿Detalle del servicio? No, señor. ¿Listado de llamadas? Tampoco ¿Alguna ayuda o aclaración de los conceptos y apartados? Pueeeees, va a ser que tampoco. Únicamente unas pocas líneas con la cuota, los "pasos" (como sucede en los contadores del gas o la electricidad, y poco más. El cliente no podía saber si un sobrecoste se debía a haber llamado al extranjero, a tener pocas llamadas de larga duración o muchas llamadas de corta duración. Nada de nada.Airtel quiso innovar en este aspecto, proporcionando al cliente una factura con todo detalle de su actividad, impresa en papel de buena calidad, con texto a 2 colores (negro y el color rojo corporativo), y membrete a todo color, algo inédito en la España de mediados de los 90. Era tal la dimensión de la novedad que, para evitar las previsibles llamadas de los clientes solicitando ayuda para entender una factura extensa, decidieron añadir una sección explicativa de los conceptos, que se imprimía en la segunda página. A continuación os dejo 2 imágenes de la primera y segunda páginas de una factura de ejemplo de las que conservo:

Uno de los numerosos logros del lanzamiento de Airtel fue que desde el primer momento estuvimos preparados para realizar el ciclo completo de facturación a los clientes. En aquellos momentos era habitual que durante 2 o 3 meses no fuera posible obtener el detalle del servicio, ponerlo en conocimiento del cliente o enviárselo a los bancos para que se ejecutaran las domiciliaciones y transferencias correspondientes. Sin embargo, nosotros pudimos hacer 3 ciclos completos de facturación antes de comenzar a prestar servicio.
Pero resulta que cuando comenzaron a llegar los clientes y tuvimos que ejecutar la primera facturación real, Marketing no había tenido en cuenta que el nombre de la factura de muestra debería ser ficticio o, por lo menos "Nombre Apellido1 Apellido2". Y dejaron el que mi jefe había puesto al cerrar el diseño de la factura de ejemplo, es decir, el mío. La cosa no era tan complicada, porque la dirección sí que es completamente ficticia.
Y así pase a ser uno de los nombres más famosos de la compañía. Hubo casuística de todo tipo: entrabas a una reunión y te decían "anda, Eduardo Méndez, como el de la factura..." o los clientes decían que la factura no estaba a su nombre sino del tal Eduardo... Incluso hubo quien preguntó por el presidente de la compañía, si, ese tal Eduardo Méndez...
Cuando publicidad encargó a la agencia el anuncio de Navidad que todos recordamos no había mucho donde elegir, el nombre del niño pelín repelente que felicita a sus familiares y amigos usando el móvil de papá solo podía ser uno: Edu.
PD: lo de que Airtel hizo muchas cosas novedosas no es una exageración. Ser el nuevo en un mercado copado por un jugador grande, bien valorado por los clientes y con un enorme prestigio no es nada fácil. Entre otras cosas, crearon (creamos) la primera factura braille para un servicio masivo... Que si, que también tengo foto.

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